Capítulo 2 · Nuestra historia
Hay momentos que piden compañía. Para Don Ramón, un buen puro siempre vino con un buen whisky.

Quien disfruta de un buen puro, tarde o temprano, quiere acompañarlo con algo para beber. Algunos eligen agua, otros soda, otros un jugo. A Don Ramón, nuestro fundador, le gusta acompañarlo con whisky. Para él y para quienes comparten esos momentos, se volvió casi un ritual: el puro y, al lado, un vaso de whisky.
De ese ritual nació una idea. ¿Por qué conformarse con un whisky cualquiera? Si Ramón Ramírez iba a tener el suyo, tenía que ser único: elaborado de forma artesanal y creado especialmente para nuestra marca. No un whisky general del mercado, embotellado con nuestro nombre y nada más.
Así Don Ramón creó y formuló una receta propia, la que hoy conocemos como el whisky Ramón Ramírez. Está hecho a base de una sola malta, lo que lo convierte en un single malt: un whisky con carácter, pensado para compartir el momento con nuestros puros.
Sobre gustos no hay nada escrito. Para algunos paladares, el whisky Ramón Ramírez está a la altura de los grandes whiskies del mercado; para otros, quizás no, y está bien: cada uno tiene el suyo. Lo que sí podemos asegurar es que es especial, porque nació de una idea propia y de las ganas de hacer las cosas distinto.
Como todo lo que hacemos, este whisky tiene detrás una historia, una persona y una forma de entender las cosas: hacerlas bien, con dedicación, y compartirlas. Un puro, un whisky y quienes uno quiere al lado. Esa es la idea.
Un whisky hecho a nuestra manera.
Fumar causa cáncer. Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.
